Este fin de semana, aprovechando la humedad que había en el ambiente y que este ciruelo estaba empezando a florecer, decidí sacarlo del linar de unos amigos que ya no lo querían. El ciruelo en cuestión estaba por encima de los 3 metros de altura, pero el movimiento del tronco y la posición de las ramas más bajas le daba un aspecto muy interesante y aparentemente mucho potencial. Así estaba el ciruelo antes de los trabajos:
Lo primero de todo, podar aquellas ramas que no iban a formar parte del diseño y limpiar las hierbas y maleza alrededor del nebari. Las ramas que sí van a formar parte del diseño, suelo dejarlas largas para luego poder tirar de ellas a la hora de sacar el ciruelo.
Ahora toca al trabajo más pesado, ir quitando tierra alrededor del ciruelo para localizar las raíces e irlas cortando. Después de un buen rato cavando y quitando raíces, el cepellón del ciruelo empieza a moverse. Esto siempre te produce una inmensa alegría.
Por suerte, aunque sí que había desarrollado raíces de un buen diámetro, estas eran bastante asequibles para irlas cortando y no me encontré ninguna que te termina de matar. Por fin, ¡el ciruelo estaba fuera!
¡Ojo al agujero final! Por suerte el cepellón tenía una buena masa de raíces finas. Para aligerar el peso del árbol y además aprovechar la tierra del cepellón para tapar el agujero, decidí trabajarlo en el mismo sitio con un palillo improvisado y recortando las raíces más gordas que todavía quedaban. Esto lo hice ya que estaba cerca de casa y la humedad del ambiente no permitía que las raíces se secaran. En otro caso, me hubiera tocado cubrirlo con una bolsa y trasladarlo tal cual a casa. El árbol listo para ser trasladado.
Y así quedan las raíces finalmente. ¡Esto promete!
Una vez en casa el árbol va a un barreño con agua a la que añado Biorend y Recubre para que pase toda la noche hidratándose. Amanece y a trabajar. Lo primero seleccionar la maceta y empezar a plantarlo. Para no poner una maceta demasiado grande, elijo una donde me obliga a cortar un poco más las raíces gordas, pero donde hay espacio suficiente para que desarrolle más las raíces. Esto en principio no es un problema porque como comenté, había bastantes raíces finas y la poda de ramas al final fue intensa. El árbol ya en la maceta y bien anclado.
Termino de rellenar con tierra la maceta y procedo con un buen riego. Ahora el árbol al invernadero a descansar y a recuperarse. Le dejo en compañía de otros ejemplares recuperados este mismo año para que no se aburra.