domingo, 2 de marzo de 2025

Recuperando un ciruelo rojo (prunus pisardi)

Este fin de semana, aprovechando la humedad que había en el ambiente y que este ciruelo estaba empezando a florecer, decidí sacarlo del linar de unos amigos que ya no lo querían. El ciruelo en cuestión estaba por encima de los 3 metros de altura, pero el movimiento del tronco y la posición de las ramas más bajas le daba un aspecto muy interesante y aparentemente mucho potencial. Así estaba el ciruelo antes de los trabajos:

 

Lo primero de todo, podar aquellas ramas que no iban a formar parte del diseño y limpiar las hierbas y maleza alrededor del nebari. Las ramas que sí van a formar parte del diseño, suelo dejarlas largas para luego poder tirar de ellas a la hora de sacar el ciruelo.

 

Ahora toca al trabajo más pesado, ir quitando tierra alrededor del ciruelo para localizar las raíces e irlas cortando. Después de un buen rato cavando y quitando raíces, el cepellón del ciruelo empieza a moverse. Esto siempre te produce una inmensa alegría.

 


Por suerte, aunque sí que había desarrollado raíces de un buen diámetro, estas eran bastante asequibles para irlas cortando y no me encontré ninguna que te termina de matar. Por fin, ¡el ciruelo estaba fuera!

 

¡Ojo al agujero final! Por suerte el cepellón tenía una buena masa de raíces finas. Para aligerar el peso del árbol y además aprovechar la tierra del cepellón para tapar el agujero, decidí trabajarlo en el mismo sitio con un palillo improvisado y recortando las raíces más gordas que todavía quedaban. Esto lo hice ya que estaba cerca de casa y la humedad del ambiente no permitía que las raíces se secaran. En otro caso, me hubiera tocado cubrirlo con una bolsa y trasladarlo tal cual a casa. El árbol listo para ser trasladado.

 

Y así quedan las raíces finalmente. ¡Esto promete!

 


Una vez en casa el árbol va a un barreño con agua a la que añado Biorend y Recubre para que pase toda la noche hidratándose. Amanece y a trabajar. Lo primero seleccionar la maceta y empezar a plantarlo. Para no poner una maceta demasiado grande, elijo una donde me obliga a cortar un poco más las raíces gordas, pero donde hay espacio suficiente para que desarrolle más las raíces. Esto en principio no es un problema porque como comenté, había bastantes raíces finas y la poda de ramas al final fue intensa. El árbol ya en la maceta y bien anclado.

 

Termino de rellenar con tierra la maceta y procedo con un buen riego. Ahora el árbol al invernadero a descansar y a recuperarse. Le dejo en compañía de otros ejemplares recuperados este mismo año para que no se aburra.



Aunque ha estado todo el fin de semana nevando, ¡ahora sí que se ha puesto de verdad! Os dejo una foto de cómo está el huerto para el engorde de los futuros bonsáis.



 

 

 

 

 

lunes, 6 de enero de 2025

Mejorar un ciruelo rojo con pocas posibilidades. Ejemplar nº 136953 y su "spin-off" nº 136955

Después de mucho tiempo sin escribir, que no de trabajar en los árboles, hoy os traigo una entrada donde partiendo de un material muy mejorable, utilizando la técnica del acodo, he conseguido dos árboles de tamaño shohin con un gran potencial. A continuación una foto tomada en 2023 del árbol en cuestión. 

Como puede verse, aunque la parte superior ya iba cogiendo algo de forma, con ese tronco largo, recto y sin ninguna conicidad, este proyecto no iba a ir a ningún lado. Tras darle unas vueltas, la mejor opción era quedarse solo con la parte de arriba y un pequeño tramo del tronco, y si el árbol me lo permitía, aprovechar también la parte de abajo.

No tengo documentado el proceso del acodo, pero si estáis interesado en saber como los hago, os dejo un enlace a un proceso similar en un olmo de mi colección (Acodo de un olmo con "patas").

La verdad que al final las dos partes del acodo han respondido muy bien y ahora en 2025 era el momento de transplantarlos y pasarlos a una maceta de bonsái. Así estaban los dos ejemplares antes del trabajo.

La verdad es que tanto la parte baja del árbol original, como el acodo, durante estos dos años han generado bastantes raíces como puede verse a continuación.

Raíces de la parte baja del árbol original con una placa para mantener el nebari plano.

Viendo lo bien que habían evolucionado, les he dado un poco de caña a las raíces para ordenarlas y que vayan creando un buen nebari.

Y el resultado final.



Ahora a recuperarse y aunque todavía les queda un poco, les veo muy buen futuro.



martes, 30 de julio de 2024

Nuevo Blog dedicado a la cerámica para el bonsái

 

Visita mi nuevo blog dedicado al mundo de la cerámica para bonsáis. Entre otras cosas podrás encontrar información sobre ceramistas famosos, las regiones clásicas del mundo de la cerámica, las principales técnicas utilizadas, mis trabajos en cerámica y mi colección de macetas.

Accede pinchando en el enlace Orea Cerámica y espero que disfrutes navegando entre sus páginas!


domingo, 25 de julio de 2021

Injerto de rama en pino negro japonés

Con esta entrada quiero mostraros mi primer trabajo de injerto de una rama en un pino negro japonés. El pino en cuestión, todavía en formación, para mi gusto le faltaba una primera rama potente que le diera un aspecto robusto y austero, como deben ser los ejemplares de esta especie. En el primer diseño de este árbol existía una posible primera rama, en el lado derecho, que me forzaba a quitar otra rama mejor situada en ese lado y lo peor de todo, la candidata a segunda rama, se encontraba en el interior de una curva. Aprovechando esa posible primera rama, e injertándola un poco más abajo en el lado contrario, conseguía tener esa primera rama potente y una segunda rama mucho mejor situada, como puede verse en el diseño 2.

 


Una vez claro el diseño y para facilitar el día del injerto la posición de la rama en su lugar, lo mejor es con tiempo suficiente, alambrarla y llevarla a su futura posición. En mi caso llevaba bastante tiempo dándole vueltas al diseño, con lo que el mismo día que lo vi claro, la posicioné en su sitio con alambre (¡un año antes!).

El árbol alambrado un año antes

El injerto es un método de propagación vegetativa artificial de las plantas, en el que una porción de tejido procedente de una planta, la variedad o injerto propiamente dicho, se une sobre otra ya asentada, de tal modo que el conjunto de ambos crezca como un solo organismo. En este caso en lugar de dos plantas, el objetivo es que una rama que se alimenta ya del árbol, se una en otra parte del tronco y empiece a alimentarse en ese nuevo punto. El truco de esta técnica es poner en contacto el cambium de la rama a injertar con el cambium del tronco, de tal manera que la nueva rama gradualmente se vaya alimentando del cambium del tronco hasta el momento de estar seguros que puede mantenerse de manera independiente y cortar el injerto.

Una vez explicado el motivo del injerto y en qué consiste este, nos ponemos manos a la obra y lo primero es dejaros las herramientas utilizadas para hacer este trabajo.

  1. Rotulador indeleble
  2. Cuchillo bien afilado o preferiblemente un cuchillo para hacer injertos
  3. Cutter
  4. Grapas, alcayatas o chinchetas
  5. Martillo
  6. Pasta selladora
  7. Cinta para injertos

 

Comenzamos desalambrando la rama y como puede verse en las imágenes, ya se queda en su posición sin tener que forzarla, lo que nos ayuda considerablemente en el trabajo

La rama desalambrada, solo es necesario soltar la abrazadera

Una vez que está la rama suelta, la colocamos en su lugar y dibujados con un rotulador los límites del corte donde encajaremos la rama.

 
Realizamos un corte limpio y prufundo con el objetivo de llegar bien al cambium del tronco, primero utilizando el cuchillo de injertos y luego repasando el corte con un cutter.
 


Pelamos igualmente la rama a injertar hasta llegar al cambium.


Situamos la rama en el corte del tronco asegurando que ponemos en contacto ambos cambiums. Para que no se mueva el injerto, lo sujetamos firmemente con unas grapas, unas chinchetas o como en mi caso con unas alcayatas protegidas con plástico.


Un tema importante para que el injerto vaya hacia delante es que no le entre humedad, para ello primero cubrimos toda la superficie con pasta selladora y a continuación cubrimos bien con la cinta de injertos.




Con esto mi parte está acabada y ahora le toca trabajar a la madre naturaleza para que la rama agarre en su nueva posición, empiece a alimentarse del tronco y podamos cortar el injerto. En las fotos siguientes se muestra el resultado final del trabajo.




Os recomiendo ver estos magníficos vídeos del canal "Caminando entre Bonsáis" que me han servido a mí para realizar este trabajo y que espero os sirvan para profundizar más en este tema. 

 





 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 

domingo, 28 de marzo de 2021

Transplante a la fuerza

De todos son ya conocidos los efectos de la tormenta filomena. Nuestras macetas no fueron una excepción y debido a las bajas temperaturas y fuertes heladas de esos días, muchas no lo resistieron. Aunque sí que tuve bastantes bajas, de las de bonsáis únicamente he identificado la que hoy os traigo. Es una maceta de las realizadas por mí utilizando la técnica de raku.


Este árbol, un lilo, fue transplantado en marzo del año pasado y durante este año y los próximos le tocaba descansar. Antes de ver las raíces, mi idea era la de "sacar y meter" :-) eso sí, utilizando otra maceta que tuviera unas dimensiones similares a la rota. Buscando encontré esta maceta ovalada que era del mismo tamaño, pero un poco más baja.


A continuación, preparar la maceta y sacar el árbol de la maceta antigua. Al sacarlo lo primero que observo es que el crecimiento de las raíces ha sido espectacular este año. Ya la idea de meterlo tal cual en la maceta nueva no me cuadra tanto...



Cambio de planes, voy a desenredar un poco la raíces y recortarlas lo mínimo posible para que entre con opciones de crecimiento en la mueva maceta



Empezamos el plantado, poniendo algo de sustrato grueso al fondo, rellenando la maceta y colocando el árbol en su posición. Aprovecho a elevarlo un poco de  tal forma que el nebari quede por encima del nivel de la maceta.




Así queda el árbol en su nueva maceta. Una pena la maceta rota ya que a parte del color me encantaba el craquelado conseguido. Quizás me plantee hacer kintsugi con ella.